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¿Qué es la coordinación mano-ojo y cómo mejorarla?

La coordinación mano-ojo es la capacidad de nuestros ojos para percibir un movimiento y, a su vez, dirigir y controlar un movimiento motor usando nuestras manos, como respuesta a un estímulo determinado.

Esto es posible gracias a la visión, ya que esta cuenta con diferentes destrezas. Entre ellas encontramos la acomodación, la convergencia, la binocularidad y la coordinación motora al responder a un estímulo. Las anteriores facultades hacen que se pueda enfocar, apuntar con el ojo y agrupar objetos.

Estas habilidades normalmente las adquirimos cuando somos pequeños; por ejemplo, cuando debíamos intentar colorear sin salirnos de la línea. Bueno, pues justo en esa etapa se adquieren las competencias para una buena coordinación mano-ojo.

La visión identifica hasta donde podemos colorear para cumplir con la condición puesta en el trabajo. Así, por medio de las manos podemos colorear hasta donde ya habíamos identificado.

Algunos ejemplos del uso coordinación mano-ojo

A continuación, mencionaremos algunos ejemplos más sobre el uso de la coordinación mano-ojo para que sea más fácil identificar y definir este importante concepto:

  • Cuando somos bebés y luchamos por alcanzar un objeto: en este momento que suele darse en medio del juego, estamos usando nuestra coordinación mano-ojo. Justo cuando identificamos el objeto que queremos y vamos por él.
  • Al usar nuestra propiocepción: en ese momento estamos usando nuestros ojos para ayudar a nuestro cerebro a identificar dónde se sitúa nuestro cuerpo en el espacio.
  • Cuando escribimos: sea en nuestras agendas o en cualquier otro espacio, nuestra visión está brindándonos información de cómo estamos escribiendo y sobre qué renglón debemos escribir.

Desarrollo en la edad

Empezamos a desarrollar la coordinación mano-ojo desde el nacimiento hasta los siete años. Esto gracias a que empezamos a fomentar una visión que nos permite identificar conceptos de lugar y dirección como arriba, abajo, al lado, debajo o en diagonal. También la capacidad de trepar, mantener el equilibrio, saltar, empujar y demás.

Así, poco a poco podemos ir adquiriendo habilidades y, cuando crecemos un poco más, nos damos cuenta de que podemos usar unas tijeras solos perfectamente. A esto le llamamos motricidad fina o gruesa, cuando hacemos movimientos coordinados pero más amplios. Ejemplos de ello son el levantar una pierna o, incluso, agitar uno de nuestros brazos.

Cuando ya somos adultos y trabajamos o realizamos actividades diarias en casa, seguimos usando y practicando nuestra coordinación mano-ojo. Al trabajar en el ordenador, usamos esta habilidad porque los ojos ojos guían el movimiento motriz, por ejemplo, para escribir.

Efectos de la vejez en la coordinación mano-ojo

Cuando envejecemos usualmente disminuyen las funciones en varias partes de nuestro cerebro a la vez que la competencia neuromuscular, ya que a esta edad no podremos hacer las actividades tan rápido como solíamos hacerlo. Así como disminuye esta velocidad, también lo hace nuestra visión.

Recordemos que el proceso de envejecimiento es un proceso natural y hace parte de nuestro ciclo de vida, pero es inevitable que en este proceso se presente una disminución de la condición motriz y la visión que afecta, inminentemente, la coordinación mano-ojo.

Así las cosas, al no ser tan rápidos como antes, no identificamos muy bien los estímulos visuales. A esto pueden sumarse enfermedades que hagan más difícil esta acción como las cataratas, la miopía y el astigmatismo. También influyen situaciones de salud muscular y artríticas.

¿Cuándo ver a un médico?

Cuando padecemos una enfermedad visual como la miopía, el glaucoma, el astigmatismo, las cataratas o algún trastorno del movimiento como la artritis, la artrosis o los dolores musculares. Es necesario que veamos a un profesional para que nos brinde herramientas o recomiende ejercicios para mejorar la coordinación mano-ojo, según nuestra condición.

Esto es muy importante porque cuando padecemos alguna limitación visual o motriz se ve afectada la coordinación mano-ojo, ya que para que se presente son indispensables estas dos habilidades.

Ahora bien, si notamos que nuestros niños tienen alguna dificultad visual durante su desarrollo o problemas de coordinación, se recomienda llevarlos a una consulta de crecimiento y desarrollo. Identificar la limitación y trabajar en ella lo más pronto puede ayudar a los niños a crecer con todas sus habilidades intactas.

Prestemos especial atención si los niños pasan demasiado tiempo frente a las pantallas digitales, ya que un estudio reveló que estos dispositivos puede causar alteraciones en el desarrollo visual y cognitivo de los niños menores de 3 años.

Actividades para mejorarla

Hay algunas actividades como juegos y deportes que pueden contribuir a mejorar la coordinación mano-ojo. A continuación compartimos algunas:

Practicar deportes con pelota

Practicar deportes o actividades en donde se involucra un balón como el tenis, el béisbol y el baloncesto, ayuda a fijar la atención en el balón para dirigir las manos donde deseemos. Sin darnos cuenta, estaremos ejercitando esta habilidad.

También podemos jugar con una pelota, haciéndola rebotar en la pared. Esto, además de mejorar la coordinación, ayudará a mejorar la coordinación mano-ojo, ideal para niños y adultos.

Leer a diario

Leer un poco diariamente ayudará a entrenar la vista y a tener la atención fija en el texto. También, si podemos, es importante escribir un poco sobre las vivencias diarias en un papel, ya que los ojos van a guiar a las manos para hacer los trazos que deseamos y los ojos van a estar atentos para evitar que escribamos fuera del margen.

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Jugar con rompecabezas

Con este juego ayudaremos a la memoria y también conservaremos la coordinación mano-ojo, ya que hay que procesar muy bien la información visual que perciben los ojos para luego encajar perfectamente las piezas con las manos.

Practica con los niños

Hay actividades que podemos realizar junto con los niños, así podemos mejorar esta actividad en familia. Por ejemplo, identificar las partes del cuerpo y tocarlas sincrónicamente. Además de ayudar en la coordinación mano-ojo, será muy útil que los niños aprendan a identificar las partes de su cuerpo.

Finalmente, recordemos que si tenemos niños entre cero y siete años también es necesario afianzar sus habilidades motoras gruesas y finas, ir a controles visuales anuales e ir a sus consultas de crecimiento y desarrollo.

Coordinación mano-ojo: una habilidad indispensable

Como podemos notar, la coordinación mano-ojo es indispensable en la realización de diversas actividades de práctica diaria, tanto para los adultos como para los niños. Es más, la reforzamos día a día, aún sin darnos cuenta al leer, escribir, jugar o, incluso, al bañarnos.

Así que cuando veamos que, por alguna razón, se está viendo afectada la coordinación mano-ojo, no dudemos en visitar al  médico, pues es importante darle una solución pronta. Recuerdemos que cualquier situación de salud visual o motriz puede afectar esta habilidad.

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