Una riada en Nepal y Tíbet provocó una emergencia este miércoles y dejó al menos 160 personas muertas, mientras unas 800 permanecen desaparecidas en ambas vertientes del Himalaya. Las autoridades continúan las labores de búsqueda y rescate, aunque los daños en caminos, viviendas y servicios complican las operaciones.
La zona fronteriza entre Nepal y China concentra parte de los mayores daños. En el distrito nepalí de Rasuwa, el agua arrasó un puesto de aduanas donde trabajaban 14 empleados. Además, las inundaciones afectaron instalaciones militares y diferentes obras públicas.
El desastre también sorprendió a cientos de peregrinos hindúes que viajaban hacia el monte Kailash, considerado un sitio sagrado. Entre las personas desaparecidas también hay turistas de diferentes países. Autoridades de Nepal reportaron ciudadanos de Malasia, Reino Unido, Sudáfrica, Países Bajos, Australia y Corea del Sur entre quienes perdieron contacto con sus familiares o compañeros.
La situación preocupa especialmente por la presencia de trabajadores de centrales hidroeléctricas. Corea del Sur informó que ocho de sus ciudadanos están desaparecidos y que otros diez permanecen localizados, pero todavía no han podido ser rescatados.
El gobierno nepalí también teme por 60 trabajadores que quedaron atrapados dentro de un túnel cuando ocurrió la inundación. A ellos se suman civiles que no han podido comunicarse debido a los cortes de electricidad y carreteras.
En Tíbet, las autoridades comenzaron a evaluar los daños y reportaron tres personas fallecidas y 265 desaparecidas. En Nepal, el número de víctimas podría aumentar conforme los equipos de emergencia lleguen a comunidades aisladas.
Las autoridades enfrentan dificultades para conocer el número exacto de afectados porque la riada destruyó viviendas, interrumpió caminos y dejó zonas sin comunicación. Los equipos de rescate trabajan para localizar a las personas desaparecidas y atender a quienes lograron sobrevivir.
Las autoridades piden mantener la calma y evitar las zonas afectadas, mientras equipos especializados revisan caminos, puentes y comunidades para encontrar personas y evaluar los daños provocados por la inundación.







