Las mujeres menores de 35 años tienen aproximadamente un 43% de quedarse embarazadas

La personalización en los tratamientos de fecundación in vitro comporta mayores posibilidades de conseguir y gestar un embarazo. De hecho, proponer un proceso adaptado para cada paciente aumenta la tasa de éxito y disminuye los riesgos. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia indica que, en el primer intento, las mujeres menores de 35 años tienen una probabilidad entre el 40 y el 45% de quedarse embarazadas gracias a estas técnicas. Cuanto mayor es la paciente, menor es la probabilidad de quedarse embarazada, con sus propios óvulos.

En el momento en que incrementan los intentos, aumenta la probabilidad de embarazo. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia señala que la tasa acumulada de embarazo, es decir, la suma de las probabilidades de embarazo al transferir embriones en “fresco” o “vitrificados”, permite alcanzar un éxito del 50% entre las pacientes menores de 35 años. Concretamente, más de un 90% de las pacientes consiguen embarazarse tras 3 o 4 intentos. Por este motivo, la personalización y el acompañamiento son las principales herramientas para asegurar la continuidad del tratamiento.

Los procesos de reproducción asistida personalizados ponen el foco en conocer la situación de cada paciente y ajustar los tratamientos a sus necesidades, consiguiendo maximizar el éxito y reduciendo los riesgos. Por ello, las características de una paciente determinan el tipo de tratamiento más conveniente. Los diversos aspectos a tener en cuenta son la edad, causa de la esterilidad, tiempo buscando gestación, número de tratamientos previos realizados, el peso corporal y el hábito de fumar, entre otros. En el ámbito psicológico, el estrés y la ansiedad también son aspectos que afectan a las parejas. En este proceso, sentirse acompañado y bien informado son dos pilares elementales.

¿Cuáles son los pasos de personalización para recibir el mejor tratamiento?

Los pasos de personalización para recibir el mejor tratamiento son los tres siguientes. Primero, debe valorarse la respuesta ovárica, porque cuanto mayor sea el número de óvulos, más embriones serán fecundados. El siguiente paso es la selección del protocolo de estimulación y por último, definir los fármacos a utilizar. La Dra. María Jesús Saiz, ginecóloga de Fertilab Barcelona, declara que “la personalización ha sido la base de los tratamientos en Fertilab desde hace 25 años, teniendo en cuenta la formación de los profesionales y lo que quiere la paciente”.

También es esencial tomar en consideración el cuerpo de la paciente. En este caso, el protocolo basado en el ciclo natural de la mujer respeta el proceso normal que realiza cada cuerpo femenino para gestar. Por ejemplo, el portal Reproducción Asistida.org relaciona este proceso con numerosos beneficios. Los efectos secundarios son casi inexistentes en los casos en los que casi no hay que administrar tratamiento hormonal, y tanto el gasto económico como el desgaste emocional es menor. Por otra parte, la Dra. Federica Moffa, directora médica de Fertilab Barcelona, determina que “el protocolo natural modificado es el más “paciente y doctor friendly”, pero requiere más mimo porque tenemos que adaptarnos a lo que el cuerpo de la mujer va a hacer por sí solo”.

La elección de técnica de FIV se basa en adaptar este proceso a las respuestas que ofrece la propia paciente. Entre las opciones se encuentra la ovodonación. Los datos del registro de la Sociedad Española de Fertilidad demuestran que este tratamiento genera una tasa de gestación evolutiva de entre el 60-70% por ciclo entre las pacientes mayores de 40 años. Asimismo, el Hospital La Vega destaca que la ovodonación llega a un 90% de éxito tras haber realizado dos ciclos. Por lo tanto, la capacidad de adecuación a la paciente es de vital importancia para lograr un éxito más temprano en los ciclos de ovodonación.

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